Héctor González Martín, fisioterapeuta coordinador de la Unidad de Tráficos de Quirónsalud en el País Vasco, advierte de que restar importancia al golpe o guardar reposo excesivo puede dificultar la recuperación
Una valoración temprana ayuda a detectar lesiones como latigazo cervical, contracturas, esguinces de muñeca o dolor lumbar.
La mayoría de los siniestros registrados en las carreteras vascas se saldan con heridos leves, según datos de Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco las personas heridas leves superan ampliamente a las heridas graves: 3.168 frente a 340 en 2025. Sin embargo, incluso un golpe aparentemente sin importancia puede provocar molestias que no siempre aparecen en el momento del accidente. El latigazo cervical, las contracturas musculares, los esguinces de muñeca o el dolor lumbar son algunas de las lesiones más habituales tras este tipo de incidentes.
«Es muy común que, después de un pequeño golpe, especialmente en ciudad o a baja velocidad, la persona no note nada al principio. El problema es que, al cabo de 24 o 48 horas, pueden empezar las molestias«, explica Héctor González Martín, fisioterapeuta coordinador de la Unidad de Tráfico de Quirónsalud en el País Vasco.
Según señala, en los accidentes urbanos suelen producirse frenazos, alcances o impactos de baja intensidad que, aunque no siempre generan dolor inmediato, pueden afectar al cuello, la espalda o las extremidades superiores. «Al sujetar el volante, por ejemplo, un movimiento brusco puede provocar un esguince de muñeca o molestias en la mano y el brazo sin que el paciente sea plenamente consciente en ese primer momento», apunta.
Desde la Unidad de Tráfico del Hospital Quirónsalud Vitoria insisten en la importancia de no restar importancia a este tipo de lesiones. «Uno de los errores más habituales es pensar ‘no ha sido nada’ y acudir tarde a una valoración médica. Un diagnóstico temprano ayuda a orientar mejor la recuperación y a evitar que el dolor o la limitación de movilidad se prolonguen», subraya González Martín.
Cuando un paciente acude a la unidad, el primer paso es realizar una valoración integral. «No nos centramos solo en dónde duele, sino en cómo está el paciente en su conjunto: si hay déficit de movilidad, alteración muscular, rigidez articular o cualquier otro problema asociado al accidente», explica el fisioterapeuta.
El objetivo del tratamiento no es únicamente reducir el dolor inmediato, sino recuperar la funcionalidad previa al siniestro. «No se trata solo de quitar el dolor momentáneo. Lo importante es que la persona pueda volver a su actividad diaria y recuperar la calidad de vida que tenía antes del accidente», añade.
Otro error frecuente tras un accidente leve es el reposo excesivo. Aunque en algunos casos puede ser necesario reducir la actividad de forma puntual, permanecer inmóvil durante demasiado tiempo puede favorecer la rigidez, la pérdida de fuerza y el aumento del dolor. «Muchas personas piensan que, si les duele, lo mejor es quedarse quietas. Pero un reposo excesivo puede debilitar la musculatura y empeorar la evolución», advierte González Martín.
La fisioterapia actual combina diferentes abordajes, desde técnicas dirigidas a reducir el dolor hasta ejercicio guiado, educación postural y trabajo específico de movilidad. «El tratamiento ha evolucionado hacia un enfoque combinado: abordamos el dolor, la rigidez articular, la recuperación de la movilidad y la normalización del tono muscular», señala.
Por ello, ante cualquier accidente, aunque parezca leve, los profesionales recomiendan acudir a urgencias para determinar si es necesario pautar rehabilitación. «Cuanto antes se detecte una lesión o una limitación de movilidad, antes se puede orientar el tratamiento y ofrecer la atención más adecuada», concluye Héctor González Martín.


